
Mi corazoncito es rockero y algo que nadie entiende es que me guste mucho Bacilos y que, entre mis discos figure el de ellos. Pues bien, a las 9 de la noche, mi jefe Lucho, mi fotógrafo Gustavo y yo llegamos a Kallpa. Livy y yo habíamos quedado en encontrarnos en el concierto. En la sección de prensa había cerveza gratis así que empezamos a calentar motores mientras el reggaetonero Don Omar ponía a más de diez mil personas a bailar... y perrear.
Faltaba más de una hora para la tocada de Bacilos, así que había tiempo para llenar el tanque. Caminé para pedir otra cerveza y me encontré con Lucho quien me dijo con cara de preocupación "Vale, me regreso a la oficina". Había renunciado el chato Hildebrandt y debíamos cambiar la página. Mierda. "Acompáñame Valeritaaaaa, te juro que en una hora te regreso para que veas a tus bacilos", me dijo pidiendo ayuda. Ok, le dije, vamos. Con el dolor de mi corazón no podía avisarle a Livy porque todo fue muy rápido. En el taxi, ella me timbraba el cel como preguntando "¿Dónde mierda estas?", y yo me mordía las uñas pensando que ya no llegaría al concierto a tiempo y rezando para que no hayan mandado a imprimir el diario y sea muy tarde para hacer cambios. Miré a la izquierda y Don Omar pasaba en su bus saludándonos desde la ventana. "Lucho, Don Omar nos está saludando", le dije y sacamos las manos por la ventana cagándonos de risa y gritando: "¡Buena Don Omar!".
Llegamos a la oficina corriendo a leer los comunicados, a llamar al enano y sólo su contestadora respondía. De la preocupación por cerrar la nota, ya ni me acordaba de Bacilos. Veinte minutos después, Lucho me miró y me dijo: "Listo, como te prometí, te regreso a tu concierto, vamos". Llamé al cel de Livy para avisar que regresaba: "Ya te cagasteeee por largarteeee, malditaaaa". Yo le grité: "Estoy regresando", y su voz bajó. "Ok te espero", me dijo.
Faltaba una cuadra para llegar al festival y escuche "Un olor a tabaco y chanel y una mezcla de miel y café...". "Ya comenzóooooo" dije y al instante puse a correr a Lucho. La ví, chela en mano y bailando. "Dame tu chela", le dije, "Después de la adrenalina de esta noche, realmente la necesito". Mas allá, Dorita la exploradora, entre Pisco y Nazca no creía que Hildebrandt había renunciado y pensaba que yo la estaba vacilando. Cuando el concierto terminó, Livy y yo nos dimos la vuelta y salimos junto a Michael a buscar un
taxi. Caminamos más de 20 cuadras para encontrar uno. Se me rompió el zapato. Llegué a mi casa a las 3 de la mañana. Miraba el techo, cansada, excitada por todo lo que había pasado en el día, feliz, no podía creer que ya estaba en mi casa ,el día había terminado y era hora de descansar, así que cerré mis ojos...
Foto de Bacilos: Katy Cano alias "Livy" con chela en mano y tortícolis por mirar tan arriba...


Lee aquí el capítulo anterior...









que bacan describes ciertas cosas ,que pasan en tan solo unos minutos, como cuando estas en el taxi.
Y al final se muestra la velocidad de un cambio (por lo menos así me parecio)
"cronica de una chamba"
¿renuncio? o ¿se vio obligado?